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Crónica del Ripollet Rock 2014

Como cada final de Agosto, en Ripollet acontece el más que conocido, Ripollet Rock. Cita para los que gustan de buena música relacionada con el metal. Este año ya tocaba la 22ª edición, indicador de la consolidación de este evento que además es gratuito. A continuación la crónica del Ripollet Rock 2014.

El cartel de este año venía surtido de géneros como el glamour de los headliners The Poodles, la heroicidad y romanticismos de Vision Divine, la épica de Dark Moor, la energía de Morphium y el folk de Drakum. Así pues, uniendo glam, power, sinfónico, gotico, death y folk se preparó el sabroso cóctel para esta nueva edición

Crónica del Ripollet Rock 2014

Cuando saltaba Morphium al escenario, aparecíamos nosotros por el recinto. No nos queríamos perder a uno de los grupos que nos gusta escuchar y sobre todo porque creemos que les queda mucho y bueno por recorrer. Con esta premisa, disfrutamos del espectáculo que montan los licántropos de Girona, que sin definirse en un estilo en concreto, incluyen dulces voces y teclados de Lur como demostró y la despedazadora voz de Alex.

Como siempre, agitador de público para crear, mosh pits, incluso wall of dead donde el público de Ripollet se separó en izquierda y derecha para descargar la energía acumulada.

Muy buen espectáculo de Morphium que sin duda les llenará la agenda de compromisos

Cambio de grupo y ¿Porqué?, cola, ¿Porqué? Sí, cola para comprar tiquetes de bebida. Con paciencia obtuvimos nuestro billete para refrescarnos y ver a Dark Moor.

Justo a la hora del cambio de viernes a sábado, los madrileños y su power metal se presentaron con su nueva creación como eje principal del concierto, ARS MUSICA que lleva poco más de un año en el mercado. Con un atuendo rockero de costa oeste de América, se presentó Alfred y sus compañeros. Buen concierto y buenas melodías que invitaban poco a poco que se acercasen los asistentes de más alta edad. Alternando canciones de su mencionado nuevo disco como “Living in a Nightmare” o “The Road Again” y sus éxitos anteriores, los madrileños consumieron su hora de actuación.

A destacar la excelente voz de Alfred y la facilidad con que Enrik hace vibrar las cuerdas. Gran protagonismo el suyo en cada concierto para cuadrar buenos actos.

Otro descanso, esta vez haciendo cola en la barra y esperando por cerveza fresca. Sí, esperando por cerveza fresca en un concierto de heavy. Te puedes quedar sin oxígeno si hace falta, pero no sin cerveza. Bueno, aprovechamos el tiempo para charlar con alguien cercano a la organización y la impresión era de buena respuesta de público pero menor de la esperada. También reconociendo que el cartel se puede mejorar. Desde aquí, todo nuestro apoyo a la asociación por mantener esta cita, porque hay que recordar que Ripollet ha disfrutado de Epica, UDO, Bonfire, Masterplan, Edguy, etc.

Una vez consumidos los entrantes, empezaban los dos fuertes. El primero, Vision Divine, encabezado por el pluriempleado, Fabio Leone que lo podemos ver al frente de los que nos atañen ahora, de Rhaposody of Fire o de Angra.

Comienzo poético literario del recital con la tonada medieval de S’i Fosse Fosco de Cecco Angiolieri.

Con esta introducción y con una de las voces más líricas del power metal sobre el escenario, mostraron canciones de siempre  y temas de su último trabajo llamado Destination to Nowhere del cual nos regalaron una de las mejores de toda su andadura Mermaids from Their Moons.

Entre la presentación de este nuevo trabajo, se intercalaron éxitos como Send me an angel de su trabajo homónimo, Colors of my World e incluso se atrevieron con Wasted Years de Iron Maiden. La actuación contó, como marca el manual del power metal, con momentos emocionantes y nostálgicos a cargo de Of Light and Darkness y de Taste of GoodBye.

Muy buen concierto de los italianos para los que gustan del género demostrado por el número de asistentes pendiente del escenario. Pero estamos delante de un power metal muy purista y sinfónico que a los no adeptos una hora y media puede resultar un poco largo. A mi entender gran interpretación y buena elección de grupo como representante del género. El público agradecido aplaudió la entrega y la calidad con que interpretan los temas.

Antes de continuar con el otro cabeza de cartel me gustaría comentar la buena costumbre de destinar una zona de firmas de los grupos. Creo que es gratificante para los seguidores poder acercarse a los artistas que, con sus temas, les provocan sentimientos. Compartir un instante con alguien a quien sigues y admiras puede mudar un concierto o festival de la lista de uno más a la zona alta de la memoria porque allí conseguiste la firma de este o aquel.

Cambio de banda de nuevo y los esperados The Poodles sobre todo por el público más mayor y sobre todo del género femenino que quiso estar lo más cerca posible del provocador frontman, claro, sin provocación no hay glam.

Otra banda que se presentó en Ripollet con un nuevo trabajo bajo el brazo llamado Tour de Force el quinto de su carrera. Con atuendos propios de aquel movimiento generado en los Estados Unidos entre los ’70 y los ’80 se lanzaron al escenario para interpretar temas tan movidos y aclamados como Metal Will Stand Tall que apareció la segunda del recital, iniciando con el mismo tema que inicia el disco, Misery Loves Company.

Continuó el concierto con los himnos pegadizos y frescos de los cuatro suecos. A destacar la excelente guitarra de Pontus que siempre estuvo al lado de la exquisita voz de Jakob Samuel para “darle la nota”. Con estas premisas, “los caniches” surtieron el concierto de temas hard rock y melódicos como la reciente Shut Up!  o Crying!

Grandes dosis de guitarras que engarzan perfectamente con el bajo y la batería para elevar el potencial vocal que tanto se usa con la grandilocuencia de hard rock, la festividad del glam o la densidad del heavy metal.

Sólo de batería, donde el sustituto de Christian Lundgvist demostró la fuerza y la recia pegada. Reinicio del concierto con Kings of Fool y sus cambio de ritmo dando protagonismo al guitarra. Se acercaba el final y los bises corrieron a cargo del Line of Fire y la otra que se convirtió en su abanderada y que siempre es buen recibida por los fans, Night of Passion.

Tocadas las 04:30 y después de muchas horas de música de distinta índole el recinto de vació con una idea bastante generalizada de satisfacción y sobretodo reconocimiento hacia el trabajo de la organización por montar una velada de estas características y con acceso libre. No podemos más que apoyar y animar a que así sigan año tras año y seguir sumando ediciones.

(Texto y fotografía: Miquel Raga)

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